Las palabras
se las lleva el viento,
y aún así,
las peores
las guardamos dentro.
Podríamos no callar,
susurrar,
hablar,
gritar.
Pero tú y yo
decidimos
escuchar.
Y se escuchó
el silencio.
Y el silencio dolía
como dolería
todo
lo que no nos dijimos.
Porque no éramos
todo
lo que quisimos sernos.
Ni tú eras perfecto
ni quizás
yo
era valiente.
Y nos atragantamos
sin decir nada.
Y al irnos
yo me giré
y tú te giraste
pero no al mismo tiempo.
Y nunca supimos
decir adiós.
Porque no queríamos.
Y así nos fue.
Ahora yo ya
no vivo
contigo.
Pero como vivir
no vivo
sin ti.
-
II
viernes, 24 de octubre de 2014
Publicado por Unknown en 6:57 | Etiquetas: Rimas y porquerías. | 0 comentarios | Enviar por correo electrónico Escribe un blog Compartir en X Compartir con Facebook |
