No tengo razón para hacerlo, nada más que saber que hoy he vivido el ayer y aún no me han afectado las consecuencias de todo lo que decida hacer mañana, supongo que es por eso que te escribo hoy.
Y aún no sé qué decirte. Porque a veces siento que el silencio suena más fuerte que todo lo que quiera explicarte.
Y nunca hemos dejado de hablar. Pero siempre estamos callados.
Me prometí que sería yo la que algún día terminara con esto de hablarnos para empezar a escucharnos. También por eso te escribo hoy.
No sé. Yo es que sigo pensando que la gente no cambia.
Y tú siempre serás para mí el chico que no puedo tener, porque siempre será muy pronto, o demasiado tarde.
Y si es cierto y la gente no cambia, seguiremos estando hechos el uno para el otro en el momento equivocado.
Y por eso también escribo hoy.
Porque mañana puede ser aún más tarde.
Y ayer no lo hice porque no tengo el valor de parar a escucharte.
Y que me digas que no piensas quedarte.
Te escribo hoy porque sigo sin ser capaz de esquivarte.

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