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  1. II

    viernes, 24 de octubre de 2014

    Las palabras
    se las lleva el viento,
    y aún así,
    las peores
    las guardamos dentro.

    Podríamos no callar,
    susurrar,
    hablar,
    gritar.

    Pero tú y yo
    decidimos
    escuchar.

    Y se escuchó
    el silencio.

    Y el silencio dolía
    como dolería
    todo
    lo que no nos dijimos.

    Porque no éramos
    todo
    lo que quisimos sernos.

    Ni tú eras perfecto
    ni quizás
    yo
    era valiente.

    Y nos atragantamos
    sin decir nada.

    Y al irnos
    yo me giré
    y tú te giraste
    pero no al mismo tiempo.

    Y nunca supimos
    decir adiós.

    Porque no queríamos.

    Y así nos fue.

    Ahora yo ya
    no vivo
    contigo.
    Pero como vivir
    no vivo
    sin ti.

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