El sonar del llanto que retumba por mi cuerpo.
Seguida de un suspiro que acumula tus defectos.
La rabia se apodera de mi expresión.
Y el agua del brillar de mis ojos.
Solo puedo sacar una de esas mentirosas.
Que a veces me han condenado al silencio.
Y otras han cumplido su condena.
Desapareciendo, al segundo.
Supongo que es porque la fuerza,
es más complicada descubrirla en el interior.
Y en los momentos en los que este sufre,
ella es rehén de su escondite.
Y jueza de mis palabras.
Cuyo sentido se empeora,
gracias al sonido cortante de mi voz,
y mi sonrisa torcida.
Suelo cometer muchos fallos.
Pero es que mi escusa es simplemente nula.
Como los sentimientos de ese instante.
Confundidos por mis lágrimas.
Y mis sonrisas mentirosas.
Es un error creer lo que diga mi cara,
sin escuchar lo que digo de verdad.
La rabia es la asesina de mi libertad.
Y la causa de mis desvelos.
La razón de mis cadenas.
Que se van rompiendo, poco a poco.
¬ Últimamente he puesto entradas muy tristes, la siguiente prometo que será más alegre.

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