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  1. Tic, tac.

    viernes, 25 de julio de 2014

    -Pasa el tiempo, un segundo en el tic, otro en el tac. Y así meses, años. Tengo ganas de romper el puto reloj que marca los días que no paso con él. Pero tengo miedo porque creo que cuando deje de mirar el calendario y de tachar un día más, empezaré a hacerlo en mi cabeza, y yo soy de las que se vuelve loca fácilmente. Se aleja como si el viento le fuera a llevar más lejos de lo que me llevan a mí los acordes.
    >Ahora tengo frío, y te juro que hace segundos era verano. Ahora estoy sola. Y no voy a dejar de tener frío. Estoy tan sola que hasta las hojas me abandonaron en esto de caerse, y con sus árboles verdes me restriegan que ellas pasaron de estación y yo aún sigo en otoño. Y aún tengo frío.
    >Tengo ganas de sol, peno no sale, no sale. Ahora estoy helada, y no avanzo, no puedo.

    -Dime por qué crees que las hojas de los árboles son las únicas que caen.

    -¿Qué? Escucha, esto no va a funcionar, no soy de psicólogos.

    -Dime por qué te sientes sola cuando caes.

    -Porque nadie es tan tonto y nadie cae tanto como yo.

    -Todo el mundo cae, Gabri, pero luego se levanta y vuelve a su vida.

    -Pero yo ya no tengo de eso. Yo antes era más feliz y luego el frío, luego la nieve, luego las flores, ahora el calor, y yo sigo teniendo frío. ¿Lo oyes? ahí está, ha vuelto.

    -¿Qué oyes?

    -Tic, tac, tic, tac, tic, tac

    -¿Quieres que apague el reloj? ¿le quito la pila? Mira, ya está.

    -Sigue ahí.

    -¿Tienes miedo a morirte? 

    -Tengo miedo a no hacerlo pronto.


  2. Metáfora 2

    jueves, 24 de julio de 2014

    Parece que cuando estás mal lo mejor es dejarlo estar.

    Una noche que no puedes dormir porque tienes algún problema sin resolver, cuando por fin lo consigues y llega la mañana, las ideas son más claras.

    Cuando llega la tarde, puedes volver a empeorar, para sufrir otra pesadilla de noche, sin dormir, qué irónico todo.

    "Eres un sol."

    Yo antes tomaba esta expresión como "eres una bola de fuego que calienta la Vía Láctea y da luz, vamos, todo un crack" pero pensando (cosa que a veces se me olvida hacer) he llegado a la conclusión de que, oye, quizás no es eso.

    Puede ser que los problemas que vemos más fáciles de resolver por las mañanas son aclarados por el sol, que no sólo ilumina eso.

    Que las personas que 'son un sol' pueden tardar horas eternas, pero están ahí hasta el final, nos ayudan a resolver problemas y... nos iluminan.


    Pero también pueden ser bolas de fuego que calientan la Vía Láctea dando vida a este planeta tan maravilloso.

  3. Summertime happiness

    martes, 22 de julio de 2014











    ¡Qué vivan los laureles dónde dormimos!


  4. ¿Sabes esas veces que no quieres dormir porque en nada te tendrías que despertar y es peor el despertarse que el no dormir?

    Pues lo mismo me pasa con el amor.

  5. No vivas

    lunes, 21 de julio de 2014

    Tú que lloras por palabras,
    debes morir con los actos,
    porque te hablan las lágrimas.

    Y hablan de que buscas lo que temes,
    y luego sufres, bonita,
    luego lloras.
    Como si la culpa fuera de alguien más que de ti misma.

    ¿Y qué pretendes con eso?
    ¿Pretendes que alguien se ablande?
    Dime si es lo que quieres,
    porque pierdo el tiempo si es así.

    Después de años siendo vas a dejar de ser,
    por algo,
    por alguien,
    que puede contigo.

    Yo te puedo levantar,
    voy a hacer que vuelvas a la normalidad,
    escúchame.

    Tú has sido quien nos ha metido en todo esto.
    Y ahora vas a volver.
    Vas a pisar fuerte.
    Quiero que tiemble el suelo.
    Porque no hay fuerza mayor que la que uno mismo se da.
    Luchar no cuesta.
    Aquí no te juegas la sangre.

    Y que si tienes dudas, esto no es vida.
    Y que para no vivir, no vivas.

    Atentamente, la parte de ti que quiere que salgas de esta.

  6. Parece que toda la felicidad se ha ido de esta casa como se ha ido ella. Será que se la llevó consigo para siempre.

    Aquí es donde he jugado y vivido y ahora, mírame, estoy recogiendo las historias de una costurera metidas en objetos de casa. Con miedo a entrar a la habitación azul, porque ya lloré demasiado al despedirla hace unos días. Aún así, ahora tengo que ser valiente, como ella me dijo. Abro la puerta y todo huele a ella. Una mezcla entre suavizante y perfume de rosas, y allí, detrás de todas las cosas, está su máquina de coser. Tantas prendas dejó a medias mi abuela y tantas prendas que alguna otra persona ha llevado con ilusión. Ahora todo lo que llevamos es negro, y eso que ella odiaba ese color. 

    Ahora me gustaría que me hiciera aquel vestido que me ofreció y yo me negué. Ahora quiero la tarta que le pedí que no hiciera, a pesar de lo que le habría gustado hacerla. Ahora añoro los calcetines que me hizo y que yo tiré, porque me daban demasiado calor. Ahora necesito ese calor en forma de abrazos que yo antes no tuve momento de darle.

    Ahora la necesito.

    Porque esto me ha dejado el corazón a harapos, y mi abuela odiaba ver algo descosido.