Las puertas del tren están abiertas, debo elegir si irme o no. Decirte adiós para siempre, o seguir esperando, como un perro abandonado, a su estúpido amo.
Pero soy de esas personas que lo quieren todo, tenerte y no esperar... imposible.
Son cosas contrarias.
El otro día, soñé que me querías.
¡Qué tonta he sido!
Creyendo que los sueños, se hacen realidad.
Pero eso sí, si entro en el andén, y me dejo llevar por la ignorancia, tu serás la razón, querido. Y tú, serás también, el que si en algún momento me quiere, ya será demasiado tarde,
Y no hay más paradas, no hay más oportunidades.
Pd: Abuelo, un año ya, y cada vez, te quiero más (si cabe).


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